Curso de inglés para niño: los beneficios de aprender idiomas desde pequeños

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Son muchas las habilidades y destrezas fundamentales que se despliegan en un niño en la primera etapa de vida (entre 0 y 3 años) como: la visión, control emocional, formas de reaccionar y el lenguaje. Estudios han demostrado que introducir un segundo idioma  en esta etapa contribuye con su desarrollo e inscribirlos en un curso de inglés para niño es lo ideal.

Mientras más pequeños son estos, más se aprovecha su capacidad de aprendizaje, pues los adultos cuando están en proceso de ilustración traducen todas las palabras a diferencia de los infantes que adquieren el idioma de manera natural, lo que ayuda a optimizar su educación y que la pronunciación sea tan fluida como la lengua nativa.

Otra ventaja significativa para ellos en el futuro, es que son mucho más creativos que aquellos que son monolingües, son bastante independientes y resuelven conflictos de un modo rápido y eficiente; además, esto sirve de entrenamiento mental estimulando la memoria desde muy pequeños.

En el caso particular de la enseñanza de un dialecto, los padres deberían reforzarlo con hábitos simples, por ejemplo: hablando al menos 10 minutos diarios, colocarle dibujos animados y colocar canciones en el dialecto que se desea inculcar.

Cumpliendo con todos estos pasos al primer año de edad ya se debe familiarizar con el sonido de la lengua y son capaces de comprender instrucciones básicas, a los dos años ya pueden seguir instrucciones y a la edad siguiente ya están preparados para pedir cosas.

Esta es una forma muy sencilla de lograr que sean capaces de responder al menos oraciones y frases cortas, el familiarizar a los niños con palabras o verbos básicos y habituales de cualquier conversación hará que ellos puedan extender su desenvolvimiento, y con constancia se podrá lograr avances significativos en el aprendizaje del infante.

Todas estas son razones por la cuales los padres deben darse la tarea de garantizarles una buena enseñanza en este periodo, rodearlos de un ambiente colorido, demostrar afectos, usar la comunicación no verbal como gestos y caricias e involucrarlos en una rutina que incentive cada parte de su cerebro, así en el futuro seguramente serán adultos muy bien desenvueltos.

 

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